¿Qué tienen en común Mark Zuckerberg, Steve Jobs y Bill Gates, además de haber dejado la universidad para crear empresas de tecnología y convertirse en multimillonarios? Pues no precisamente su encanto personal , sino más bien su actitud políticamente incorrecta: decir lo que piensan en los lugares menos adecuados.
Normalmente los directores generales suelen ser como los políticos: dicen lo que la gente quiere escuchar . Pero no es siempre así, al menos, no es éste el caso de Zuckerberg, Gates y Jobs. Hollywood y los medios de comunicación americanos han atacado a la figura del ejecutivo poco amable, sin don de gente y al que se le “calienta la boca” con facilidad.
Sin embargo, qué es lo importante realmente : ¿la personalidad de estos directivos o sus cualidades para llevar una multinacional al éxito?
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